Cada 28 de mayo se celebra el Día Internacional de la Hamburguesa, un plato que hace tiempo dejó atrás el universo del fast food para convertirse en un formato capaz de adaptarse a la alta cocina, el producto premium y las elaboraciones de autor. Hoy, muchas de las propuestas más interesantes no nacen necesariamente en hamburgueserías, sino en restaurantes con personalidad propia que reinterpretan este clásico desde su identidad gastronómica. Es el caso de Egun-On y La Parrilla de Valle, dos espacios muy distintos entre sí que aprovechan esta fecha para reivindicar una versión más gastronómica de este clásico.
- EGUN-ON: la hamburguesa que se ha convertido en uno de los imprescindibles de este restaurante vasco-gallego
Con más de 25 años de historia y nacido originalmente como un pequeño txoko vasco en el barrio madrileño de Barajas, Egun-On ha evolucionado en los últimos años bajo la dirección del chef Edu Collado, quien ha transformado el restaurante en un espacio donde tradición y creatividad conviven a través de una cocina basada en el producto y el sabor. Esa evolución también se refleja en una de las propuestas más sorprendentes y demandadas de su carta: la Hamburguesa de wagyu con trufa (18€).

La protagonista absoluta es la carne de vaca wagyu, una de las más apreciadas del mundo por su jugosidad, ternura y sabor intenso. Collado la acompaña con ingredientes seleccionados para potenciar su carácter, como cecina también de wagyu y queso gouda, logrando una combinación equilibrada y llena de matices. Todo ello se sirve en un pan brioche de Viena La Baguette, elaborado con mantequilla belga y seleccionado por su textura ligera y esponjosa.
El conjunto se completa con dos salsas que refuerzan su personalidad y añaden mayor contraste: una mayonesa japonesa de kimchi, con un toque ligeramente picante, y una salsa tartufata elaborada con trufa negra, que aporta profundidad aromática. El resultado es una hamburguesa sofisticada, sabrosa y coherente con la filosofía gastronómica de Egun-On.
- LA PARRILLA DE VALLE: una hamburguesita cocinada entre brasas y Josper, donde el fuego lo cambia todo
En un escenario donde la hamburguesa ha evolucionado hasta convertirse en una propuesta gastronómica cada vez más completa, la de La Parrilla de Valle parte de una idea esencial: el fuego como eje de la cocina. En esta nueva etapa del restaurante ubicado en Palencia, la parrilla y el Josper se convierten en herramientas fundamentales para construir una propuesta honesta, cercana y centrada en el producto.
De esa filosofía nace su Mini Burger de Valle (6,5€), una elaboración en formato reducido que concentra la identidad del proyecto. La base es un pan brioche de Juanito Baker, suave y ligeramente dulce, acompañado de mayonesa de kimchi y lechuga de hoja de roble. A partir de ahí, el protagonismo pasa al Josper: cebolla pochada, pimiento asado, bacon ahumado con mantequilla y queso ahumado de Valle de San Juan, que aportan profundidad, cremosidad y ese matiz inconfundible de brasa controlada.
La carne, elaborada con las faldas de sus propias chuletas y picada en casa, se cocina a la parrilla, respetando el punto exacto del producto y potenciando su sabor más puro. El resultado es una hamburguesita jugosa, intensa y sin artificios, coronada con una yema texturizada que suma jugosidad al conjunto. Una creación que resume la esencia de La Parrilla de Valle: fuego, producto y técnica al servicio del sabor.