
El Puerto de Santa María fue testigo de un encuentro gastronómico sin precedentes que fusionó dos espíritus creativos excepcionales: la genialidad del chef Ángel León, de Aponiente, y la originalidad de Albert Adrià, del reconocido Enigma. En un evento único que reunió a estos dos maestros de la alta gastronomía, se ideó el menú “Acontraviento”, una experiencia gastronómica de 21 pasos que desafió las expectativas de los comensales presentes con una combinación extraordinaria de técnicas, sabores y texturas.
Este encuentro especial, que tuvo lugar por única vez, permitió a los dos chefs, cada uno con su enfoque distinto e innovador sobre el mar, dar vida a una experiencia culinaria memorable, que incluyó propuestas distintivas de Albert Adrià y de su cocina en Enigma, como el cubo de alga nori y caviar, los filamentos de Espardenya en vinagre, la sorprendente nube nitro de mezcal y lima, el matrimonio pañuelo de calamar y anchoa, o el kuzusuizen (con raíz de kuzu) con holandesa de calamar. El chef de Aponiente aportó lo suyo con platos emblemáticos de su restaurante como la tortilla de camarones, el flan de lisa, el nigiri de calamar, la porchetta marina o el escabeche de higuera, la tatin de kombu y helado de croissant, así como la novedosa haba marina a la brasa con pil pil a la bilbaína.

En cuanto a la propuesta líquida, se ofrecieron etiquetas que combinan tanto con la pureza del mar de Aponiente como con la alquimia que se produce en Enigma, centrando la mirada en la albariza, suelo típico de la región de Jerez, teniendo como hilo conductor la salinidad del mar. Una mezcla equilibrada que conjugó los sabores alcalinos y yódicos del menú presentado.
El almuerzo “Acontraviento” fue un tributo a la innovación culinaria, a la pasión por el mar, a la amistad y a la maestría de dos de los chefs más influyentes de España, que disfrutaron de esta jornada de aprendizaje mutuo y de permitirse liberar sus mentes y su imaginación, para conectar sus visiones y sus cocinas.
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