
En la época de la Roma Clásica, Tito Livio (ilustre historiador romano) manifestó públicamente: “los hispanos comen garbanzos a todas horas”; una frase entonada de forma despectiva que identificaba y relacionaba la comida barata que alimentaba constantemente a los esclavos y de la que ahora “sacamos pecho” con mucho orgullo. Lo curioso es que -por entonces- romanos, griegos y egipcios ya zampaban regularmente esta legumbre originaria del Lejano Oriente -entre Turquía y Siria hace unos 10.000 años-. Pero no fue hasta la llegada de los cartagineses a la Península Ibérica quienes introdujeron este alimento en nuestras tierras.
El garbanzo, al ser un cultivo generoso, de buen rendimiento y excelente conservación, generó por entonces una boyante expansión por las nobeles tierras hispanas y ya desde tiempos de la colonización árabe existen testimonios escritos donde explican y describen cuándo y cómo cultivarlo. Sea verdad o mito histórico, hemos de añadir que la ‘fama’ de los garbanzos llegó hasta la Edad Media pero dentro de un contexto un poco más erótico ya que se le atribuían ‘cualidades milagrosas’ para combatir la impotencia masculina.
Lo cierto es que esta perla “con cara de vieja y culo de panadera” se asentó en el tiempo y transmitió su potencial gastronómico en diferentes preparaciones: machacados, aliñados, fritos o en crema tipo “hummus”. Aunque el origen del término ‘cocido madrileño’ como tal es más bien incierto, la mayoría de los historiadores culinarios apuntan a una evolución de la conocida Olla Podrida Manchega, mencionada habitualmente en la literatura del Siglo de Oro Español. En esta época, cuando se hablaba de “olla”, se refería a un cocido formado por garbanzos, pimientos, ajos, cebolla, repollo, perejil, tocino, carne de vaca y de cordero. Os va sonando, ¿verdad?

Miguel de Cervantes cita a esta leguminosa en un instante muy sabroso: “Dijo el ventero: …lo que real y verdaderamente tengo son dos manos de ternera que parecen uñas de vaca; están cocidas con sus garbanzos, cebollas y tocino que parecen que dicen: ¡Cómeme! ¡Cómeme!”. Esto ya va cogiendo forma. No obstante, no es hasta finales del siglo XVII cuando aparece su apellido de ‘madrileño’, una época en la que ya formaba parte del menú semanal de casi todas las casas humildes de la capital de España. Los continuos viajeros que llegaban a Madrid dejaban en sus testimonios literarios las bondades de este plato, por lo que su consumo se generalizó en este periodo. Pero su popularidad tardó un poco más en llegar -hacia el siglo XIX- y no se hizo famoso hasta que los restaurantes madrileños lo incluyeran en sus menús, escalando adeptos -poco a poco, o mejor dicho cucharada tras cucharada- en la alta sociedad.
Actualmente, disfrutar de un buen cocido madrileño se ha convertido en toda una obligación para quienes visitan Madrid; casi una religión para los grandes amantes de este plato tan castizo. Plato de puchero elaborado a fuego lento en los fríos días de invierno, solo con nombrarlo, nuestras papilas gustativas evocan entrañables recuerdos de evaporadas cocinas, de largas sobremesas y charlas infinitas alrededor de la mesa con la familia o los amigos.

Por eso, La Ruta del Cocido Madrileño homenajea un año más a un plato lleno de historia y tradición, celebrándose en este año 2023 su decimotercera edición, un número que traspasa su místicismo maligno para consolidarlo como un referente del turismo gastronómico de la capital de España, así como una apuesta firme para todos los restauradores quienes, con este guiso, afianzan aún más a los comensales que les visitan.
Esta iniciativa culinaria, organizada por Qué Rico España, tiene como objetivo promocionar esta receta tan representativa de nuestra región, elaborada -como hemos explicado previamente- a base de legumbres, verduras y carnes. El número de comensales que participa en la Ruta del Cocido Madrileño aumenta cada año. En la primera edición disfrutaron de este delicioso plato más de 5.000 personas y en la pasada edición de 2022 la cifra superó los 125.000 amantes de este plato. Este dato revela el creciente éxito de la iniciativa, ensalzando la calidad de la gastronomía madrileña a través de su plato más emblemático.
Juan Manuel Rodríguez Cortés, ‘Juanma’ para los amigos, es periodista deportivo con una extensa carrera dentro de la comunicación audiovisual y este año tiene la honorable distinción de ser Embajador del Cocido Madrileño 2023. Madrileño de nacimiento y ‘madrileñista’ de devoción, JuanMa nació en el barrio de Chamberí y desde niño hace patria de ‘todo lo nuestro’.
Esta edición cuenta, además, con el Taller de Cocido Madrileño impartido por el chef guadarrameño David Luengo. Desde las instalaciones de ‘Cocinando en Guadarrama’ (Calle Daoiz y Velarde, no 15. Guadarrama, Madrid), este indiscutible colaborador de la ruta impartirá una receta de cocido madrileño, en el que aún está por decidir fecha y hora y que informaremos debidamente a través de las Redes Sociales. Simultáneamente también se realizarán acciones promocionales dentro de sus plataformas digitales para que los seguidores puedan participar en busca del mejor cocido madrileño.
La 13a Ruta del Cocido Madrileño está organizada por Qué Rico España y patrocinada por Madrid Calidad, Producto Certificado y vinos de Las Moradas de San Martin (Madrid). Asimismo, entre sus colaboradores destacan HITCOOKING GastroMagazine, Cocinando en Guadarrama, Garbanzos de Daganzo, Productos Ibéricos Chacinas de Salamanca, Aceite de Madrid y Marketinet.
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