Guía para comerse Carabanchel

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Durante décadas, cruzar el charco del río Manzanares hacia Carabanchel significaba buscar el Madrid más castizo, el de los mostradores de zinc bien lavados, los azulejos gastados y el olor a gallinejas y vermut de grifo.

Sin embargo, hoy el barrio obrero por excelencia ruge con una nueva fuerza. El eco industrial de sus viejos talleres mecánicos y naves textiles ha atraído a un ecosistema de artistas, artesanos y, de forma inevitable, a una hornada de cocineros irreverentes.

Carabanchel ya no solo conserva intacto el recetario de los abuelos, sino que se ha convertido en el laboratorio gastronómico más auténtico e indómito de la capital.

Os presentamos una selección de locales emblemáticos de la zona y otros de nuevo cuño, que están posicionando a este barrio con solera de Madrid en uno de los destinos gastronómicos predilectos de aquellos que huyen del centro de la ciudad.

Asador Avelino (Calle de Joaquín Turina, 42): Un histórico mesón castellano de decoración rústica y ambiente familiar. Un imprescindible por sus espectaculares asados en horno de leña, especialmente el cochinillo y el cordero lechal, que compiten con los mejores asadores del centro de Madrid.

Taberna La Ardosa (C. Abolengo, 9): Una taberna clásica de las de antes con más de 40 años de historia. Es perfecta para fotografiar o filmar el vermut de grifo, sus espectaculares torreznos y el tradicional paso por debajo de la barra de madera.

Taberna Doña Patata (C. Juan Francisco, 5): El corazón del tapeo de barrio. Famosa por sus patatas bravas caseras, dobles de cerveza bien frías y raciones contundentes de zarajos o croquetas. Representa la pura hospitalidad vecinal.

Bar Montes (Plaza de San Illán, 5): Con más de cincuenta años a sus espaldas, es un templo del aperitivo junto a la mítica pradera. Su fuerte son las sardinas preparadas al momento y los boquerones caseros.

Bar La Gloria de Carabanchel (Calle General Martín Cerezo, 2): Este proyecto, liderado por Sol Pérez-Fragero y el cocinero Álvaro de Lucas, nació originalmente en el centro de Madrid (Malasaña). Decidieron crear una nueva sucursal en distrito de Carabanchel buscando un entorno más auténtico, donde la hostelería mantenga un trato humano y cercano con el tejido vecinal. El local juega visualmente en dos ligas. Por un lado, la zona de barra funciona con el dinamismo y la oferta cuidada de un wine bar moderno. Por el otro, la sala rinde un claro homenaje a las casas de comidas andaluzas de las abuelas, con manteles de cuadros y sillas de madera tradicionales.

Come Bebe Ama Gastrohome (C. de Gesaleico, 20): Un excelente ejemplo de alta cocina en el barrio. Dirigido por Daniel Holguín y María Moreno, este gastrobar ofrece un menú ingenioso y creativo con un gran homenaje a Extremadura. Sus tacos de oreja de cerdo son el nexo perfecto entre lo tradicional y lo moderno.

La Capa (C. Condes de Barcelona, 8): Una moderna casa de comidas que está dando nueva vida a la escena gastronómica local. Destaca por combinar platos llenos de sabor con una carta de vinos de primer nivel, huyendo de las modas pretenciosas del centro de la ciudad.

Cervezas Patanel (Av. de Pedro Díez, 21D): El reflejo del Carabanchel más joven y alternativo. Una fábrica de cerveza artesana local que sirve sus propias variedades junto a pizzas y hamburguesas en un ambiente marcadamente industrial.

Pan Pájaro Pan (Calle Alcaudón, 1): Ubicado junto al Parque de San Isidro, este proyecto de entrepanes gourmet es perfecto para reflejar el cambio generacional. Triunfan con sus icónicos sándwiches de pollo frito y rollos dulces de cardamomo. 

Luz Verde (Calle de Baleares, 51): Un local minimalista, bautizado así por la bombilla que ilumina su fachada. Representa la llegada de las tendencias del centro: una cuidada selección de vinos naturales con mucha rotación acompañados de picoteo castizo como gildas o marineras. 

Hola Coffee Roastery (Avenida de Pedro Díez, 21): Situado pared con pared junto a la fábrica de Patanel. Este tostadero de café de especialidad de alta gama ha reconvertido una antigua nave industrial en un espacio de diseño vanguardista, siendo el punto de encuentro de los nuevos artistas afincados en el barrio.

Nato Tapas (Calle de la rampa de Oporto, 2): Una de las aperturas recientes más deseadas de la zona. Su formato es de taberna contemporánea, famosa por platos creativos que mezclan raíces locales con destellos asiáticos, como sus obligatorias zamburiñas pinceladas con soja. 

Restaurante Los Mandilones (Calle de la Lonja de la Seda, 25): El ejemplo perfecto de la multiculturalidad bien entendida en el distrito. Una taberna mexicana casera y acogedora que se ha convertido en el secreto mejor guardado de los vecinos para tomar unos excelentes tacos de cochinita pibil.

Y es que en Carabanchel la tradición no se destruye; se sienta a la mesa a charlar con la vanguardia.

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