Con la llegada de la primavera, Li-Onna reafirma su apuesta por el producto y la estacionalidad poniendo el foco en algunos de los grandes protagonistas del mar.
Situado en el madrileño barrio de Salamanca, el restaurante japonés con alma latina presenta una selección de platos donde la calidad de la materia prima y el equilibrio de sabores marcan el ritmo de la experiencia.
En esta temporada, la propuesta gira en torno a tres pilares: el bacalao, la lubina y el atún, trabajados desde diferentes técnicas y enfoques que reflejan la identidad gastronómica del restaurante.
El bacalao miso se presenta como uno de los platos más representativos de la carta. Elaborado con miso dulce y matices especiados, destaca por su textura melosa y su equilibrio entre intensidad y suavidad. Una propuesta que encuentra su mejor acompañamiento en el Pisco Sour, cuya acidez y ligera untuosidad equilibran la profundidad del plato, creando un maridaje fresco y armonioso.
Por su parte, la lubina al pastor introduce un juego de contrastes donde la técnica japonesa se encuentra con la tradición latina. El adobo de chile guajillo y la salsa de piña aportan un perfil ligeramente ahumado y ácido que realza el carácter del pescado. En este caso, el maridaje con el. Moscow Mule refuerza refuerza esa frescura gracias al jengibre y el toque cítrico, que aportan ligereza y dinamismo al conjunto.
El atún, uno de los grandes protagonistas de la carta, se trabaja en diferentes cortes como akami, chū-toro y toro, que permiten explorar distintas texturas y niveles de grasa.

Desde propuestas frescas, como la tostada de atún o los tacos verdes, hasta elaboraciones más complejas, como el tartar de chū-toro y mango, el producto se adapta a distintas preparaciones manteniendo siempre su protagonismo. Para acompañar estas opciones, cócteles como Hanami Spritz aportan notas florales y cítricas que potencian la frescura del pescado.
La experiencia se completa con combinaciones más intensas, como el Humo y Flor, en el que el carácter ahumado del mezcal dialoga con elaboraciones con mayor profundidad de sabor o más frutales como Popstar, que encuentran su lugar junto a platos con contrastes dulces y picantes.
De esta manera, Li-Onna construye una propuesta donde cada plato no solo destaca por sí mismo, sino que se integra dentro de una experiencia global en la que gastronomía y coctelería se entienden como un todo. Una invitación a descubrir el producto de temporada desde una mirada contemporánea, en un espacio donde la cocina japonesa y el alma latina conviven en equilibrio.
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