Puntarena: un oasis mexicano en Madrid

Puntarena comenzó su andadura hace más de 20 años en México y en 2018 aterrizó en Madrid para asentarse como una de las propuestas culinarias más especiales de la capital. Ubicado casi clandestinamente en Alberto Aguilera 20, sede de la Casa de Mexico en Madrid, este oasis gastronómico es uno de los tres célebres restaurantes de origen mexicano que tienen cabida en la prestigiosa guía Michelin.

Bajo los mandos de Arturo Argüelles, director y socio del proyecto junto a Federico Rigoletti, chef artífice de su singular carta, en tan solo escasos años, Puntarena ha sabido ganarse el afecto de un público exigente, riguroso y amante de la buena cocina.

Y es que hablar de Puntarena es contar una historia, lejos de tecnicismos y cuestiones formales, para adentrarse en un laberinto donde el azar, la pasión y el buen gusto han formado los ingredientes principales de una receta de éxito.

Para entender Puntarena, es imprescindible conocer a la persona detrás de su carta: Federico Rigoletti. ¿Chef? ¿Alquimista? ¿Mente creativa? A Federico no le gustan las definiciones, ni la pleitesía. Lleva más de 30 años entre fogones y su historia, llena de identidad propia, junto a su trabajo, han estado siempre guiados por el placer de descubrir nuevos sabores.

Suele culpar a la casualidad y a la curiosidad de sus recetas: primos italianos, abuela austríaca, comidas familiares de domingo o veranos en las playas de México. Su constante inquietud le ha llevado, además, a la reinterpretación de platos que ha probado en sus viajes por el mundo, en busca de sabores que combinen con la mejor materia prima. Su inspiración y sus ideas se alimentan de todo aquello que le rodea: viajes, aprendizajes, lecturas… un ejercicio muy personal que obedece al puro disfrute de cocinar.

Puntarena experimenta con la determinación propia de quien no se limita a definirse con una sola etiqueta. Nada está escrito en este enclave gastronómico de la capital madrileña, que disfruta innovando con total libertad creativa, sin ataduras, y adaptando lo mejor de la cocina mexicana al paladar europeo: una fórmula de éxito que acuña su gran sello de identidad.

De origen mexicano en sus raíces, Puntarena va más allá en términos culinarios. Se trata de una propuesta única que combina la versión más contemporánea de la cocina mexicana inspirada por la gastronomía marítima. Con gran presencia de productos costeros, como mariscos y pescados, en su carta aterrizan recetas llenas de sabor, intención y frescura.

Rigoletti es un apasionado de la cocina y la entiende como una extensión de la naturaleza. Por eso, apuesta por fórmulas donde el producto habla por sí solo, y donde el paladar evoca recuerdos y traslada a lugares, de modo que comer en Puntarena se convierte en toda una experiencia cerca del mar.

Esta embajada gastronómica evoca los valores más auténticos de México partiendo de la hospitalidad, el cariño y el gusto por el buen servicio: acogedor cuando recibe y cálido y cercano en sus maneras. Puntarena es una gran familia y siempre te hace sentir como en casa.

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