
Aunque normalmente escribo post sobre nuevas aperturas o lugares ya consolidados, este es un post especial porque habla de una despedida. Y es que el próximo 28 de Junio, el mítico Maldonado 14 cerrará sus puertas para siempre después de deleitar los paladares de los madrileños y sus visitantes desde el año 2010.
Su nombre hace alusión a su ubicación. Emplazado a la altura del numero catorce de la madrileña calle de Maldonado, entre Velázquez y Serrano, donde hemos podido disfrutar de una cocina de autor con sabores de siempre revisados que logran sorprender a los paladares más sibaritas.

Julián Barbolla y Francisco Vicente, naturales del encantador pueblo segoviano de Cascajares, nos han sorprendido todos estos años con una exquisita propuesta gastronómica que plasma su paso por las mejores cocinas. Entre ellas podemos destacar las de Zalacaín o las Cuatro Estaciones, donde adquirieron las tablas necesarias para montar su propio negocio.
Entre sus platos más emblemáticos no pueden faltar sus deliciosos callos, la sensacional merluza Maldonado o la exquisita ensalada de bogavante.

Los más golosos no pueden perderse su tarta fina de manzana que preparan al momento. Una delicia en toda regla que merece la pena probar cuando se visita Maldonado 14.
Visitar Maldonado 14 ha sido sinónimo de viajar atrás en el tiempo a través del paladar para rememorar esas deliciosas recetas que se elaboran a fuego lento y con grandes dosis de cariño. Una premisa que se ha convertido en el leit motiv de Maldonado 14 desde que abriera sus puertas en 2010.
Un pequeño restaurante en la Milla de Oro madrileña con alma y esencia. Un destino que nunca ha defraudado cuando lo que se busca es una rotunda cocina y un servicio excepcional como los de antaño.
Una cocina mediterránea con toques modernos que ha partido siempre de las mejores materias primas. Un amor por la calidad que nos deja para siempre, pero que a la vez recordaremos por su legado de buen hacer y gusto por la buena cocina.
